Los compromisos adquiridos por la comunidad internacional, desde principios de los 90, han sentado las bases de una nueva forma de hacer negocios.
Por María Paz de la Cruz

 

 Los compromisos adquiridos por la comunidad internacional, desde principios de los 90, han sentado las bases de una nueva forma de hacer negocios en una economía más amigable con el medio ambiente, que fomenta la producción de bienes y servicios que emitan menos carbono.

 

El Protocolo de Kioto (PK, 1997) estableció obligaciones en las emisiones de carbono para los países desarrollados, así como la creación de mecanismos flexibles que impulsaran el desarrollo de proyectos de bajo impacto ambiental. Al mismo tiempo, abrió la posibilidad de transar libremente bonos de carbono entre los países deficitarios y excedentarios, siendo cada bono equivalente a una tonelada de carbono “no emanada” hacia la atmósfera.

 

La respuesta de Europa fue inmediata. Con la intención de asegurar el pleno cumplimiento del PK, la UE diseñó un sistema de límites y negociación de emisiones (cap-and- trade). Aplicando un efecto cascada, se asignaron permisos de emisiones a cada país europeo y se estableció un mercado para transar dichos permisos, vinculando también los bonos Kioto.

 

Estos dos esquemas son de carácter obligatorio y hoy representan la mayor parte de las transacciones del Mercado de Carbono. Adicionalmente, en Estados Unidos (país no acogido al PK) existen iniciativas federales de carácter obligatorio y otras voluntarias, mientras que países como China y México ya han anunciado intenciones de comenzar con un esquema de cap-and trade. Y en Chile, a comienzos de 2010 fue presentada la bolsa voluntaria de clima Santiago SCX: ¿quien dice que en un futuro cercano no podríamos tener un esquema cap-and-trade local?

 

En 2005, el Mercado Global de Carbono fue avaluado en USD $ 11 mil millones. Cuatro años más tarde, su valor alcanzaba los USD $ 138 mil millones (1). Sir Nicholas Stern, el economista británico que en 2006 publicó el Informe Stern (2) sobre cambio climático, hace una estimación del valor de este para 2050, situándolo en no menos de USD $ 500 mil millones por año. También subraya las nuevas oportunidades de negocios que trae consigo y plantea que los mayores costos asociados a la reducción de emisiones serán compensados por la disminución de los riesgos físicos y/o de regulación del cambio climático. Esto, principalmente, debido a las ventajas de estar entre los primeros en ingresar a este mercado.
Los riesgos para las empresas están asociados a los impactos del cambio climático, léase escasez de agua, regulaciones ambientales, barreras de entrada a productos con alta huella de carbono y desastres naturales que afecten la cadena logística de la empresa. Sin duda, los más expuestos son aquellos negocios de más largo plazo y con grandes pasivos, como por ejemplo la industria de la energía o las compañías de seguros y de servicios financieros. Sin embargo, para aquellos con visión empresarial más corta, el cambio climático representaría una atractiva fuente de oportunidades.

 

Stern plantea que una herramienta clave para asegurar la sustentabilidad de la empresa y materializar estas oportunidades es la Innovación. Entendida como estrategia frente al cambio climático, se orienta a la reducción de emisiones a través de mejoras en los productos o servicios ofrecidos, los procesos de fabricación, el contexto en que son presentados y el estudio de la conducta humana que motiva la utilización de los productos (3).

 

Una estrategia de Innovación va siempre acompañada del mejoramiento de los activos de la compañía y de sus capacidades internas, brindándole claras ventajas competitivas con respecto a sus pares.

 

Un buen ejemplo de Innovación es la desarrollada por Swiss Re, la mayor empresa reaseguradora del mundo. La compañía ha centrado su estrategia en apoyar la comprensión del fenómeno del cambio climático, el fomento de la innovación en productos y servicios, la administración de sus emisiones y la sensibilización de sus trabajadores.

 

La compañía desarrolló una técnica para predecir los impactos del cambio climático, que ayudaría a identificar, analizar y mitigar futuros desastres naturales y transferir algunos posibles riesgos. Por el lado de los productos y servicios, la empresa identificó nuevos seguros que darían cobertura a directores y gerentes contra las posibles responsabilidades que pudieran derivarse de futuros cambios en las regulaciones ambientales.

 

 Asimismo, se ha evaluado la posibilidad de integrar el cambio climático a un producto ya existente, específicamente a la “cobertura por interrupción de negocios”, la que podría incluir el valor de los bonos de carbono que no se generaron durante el período de cierre de la planta. Además, Swiss Re ha creado una cartera sustentable dentro de su área de Gestión de Activos, la que busca invertir en proyectos verde alternativos de medio a alto riesgo en diferentes lugares del mundo.
Otro ejemplo de Innovación en el contexto del cambio climático es el hotel URBN de Shanghai, el primer hotel neutro en emisiones de carbono en China. Entre otras “amenidades”, ofrece la compra de bonos de carbono a los huéspedes para compensar las emisiones de su vuelo, tiene 6 metros cuadrado de espacios verdes por huésped, reutiliza la mayoría de su inmobiliario, se orienta al consumo de productos locales y ojala reciclados, ocupa ampolletas de bajo consumo, cubre gran porcentaje de sus murallas con jardines murales, utiliza vidrios de doble panel y muchas otras medidas que le otorgan el merito a este importante título.

 

Como pioneros en el área del transporte en el Reino Unido, cabe destacar a la empresa de remolques SOMI Trailers, cuyo innovador diseño logró reducir entre un 8 y 10 % el consumo de combustible y aumentar entre 23 y 33 % la capacidad de carga de sus remolques, utilizando los mismos camiones y el mismo espacio en las carreteras. Ambientalmente también se obtuvo doble beneficio, debido a la menor congestión vehicular y menor emisión de CO2.

 

Estos tres ejemplos nos muestran que ya hay compañías jugando en la economía de baja emisión de carbono. Hoy existen grandes oportunidades que están siendo aprovechadas por empresas innovadoras que buscan los beneficios y la sustentabilidad de este mercado pionero.

 

Personalmente creo que el mayor riesgo es quedarse estático y mirar desde lejos lo que más allá de nuestras fronteras se está transformando en una gran revolución.

 

Referencias

 

1. Commodity Online, 2009. Global carbon credit market set for dramatic growth.(Titulo)[online](updated 26 Abril 2010) . Disponible en http://www.commodityonline.com/news/Global-carbon-credit-market-set-for-dramatic-growth-27659-3-1.html [Acceso 27 Abril 2011].
2. Stern,N., 2006. STERN REVIEW: The Economics of Climate Change-Executive Summary.[online] London: BBC News. Disponible en : http://news.bbc.co.uk/2/shared/bsp/hi/pdfs/30_10_06_exec_sum.pdf. [Acceso el 27 Abril 2011]

 

3. Cooper, S., 2010. Innovation, Entrepreneurship and Climate Change. [online via internal VLE] University of Edinburgh.
4 Hoffman, A. et al.,2006. Getting Ahead of the Curve: Corporate Strategies That Address Climate Change.(Pew Center on Global Climate Change) [online] Arlington. Disponible en: http://www.pewclimate.org/docUploads/PEW_CorpStrategies.pdf. [Acceso 28 Abril 2011]

 

María Paz De la Cruz es MSc in Carbon Management y fundadora de ChileCarbon, consultora dedicada a asesorar y gestionar proyectos de ERNC. mdelacruz@chilecarbon.cl

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